
El abordaje terapéutico del duelo migratorio.
En estas fechas de encuentros familiares, de comidas y felicidad (al menos performada). Nos parecía importante traer el tema del duelo y de la soledad. Hay muchos tipos de duelo (por muerte, por perdida de vinculo, de salud…) y muchos tipos de soledad (interna, por falta de red…).
Os vengo ha hablar de una paciente migrante, cuya familia estaba en Ecuador. Fueron unas fechas donde se abrió el duelo migratorio con fuerza dentro de ella. Nos facilitó la posibilidad de hablar de las emociones que acompañan un duelo: la tristeza, la frustración, la culpa, la vergüenza…las pusimos encima de la mesa, las legitimamos y miramos con respeto y cuidado. Desengranamos juntas las necesidades y deseos que había detrás. Trajimos al proceso terapéutico la aceptación y las posibilidades de movimiento dentro de su realidad.
Pusimos comprensión a las variables sociales, económicas, generacionales, entre otras que subyacen la experiencia migrante y caracterizan el duelo migratorio.
Se hace necesario aprender a manejar el estrés para no llegar al punto de que se vuelva no saludable, nadie queremos sufrir y pasarlo mal.
Vimos como la tristeza compartida se convierte, en una parte, en ternura y compasión; por ello, trabajamos la importancia de la red presente y virtual.
Pudo reunirse con los familiares de una amiga, cocinar unas ricas humitas, bailar al son de músicas evocadoras de momentos bonitos para ella. Traer parte de su ritual navideño al presente y sentirlo dentro de ella.